Friday, February 01, 2008

La rana y la princesa

El humor gráfico es un género verdaderamente difícil. Es muy tentador caer de lleno en lo soez o, peor aún, en lo insulso, en lo anodino, en lo insustancial. Los gags de política y actualidad (quizás lo que más vende), por principio quedan obsoletos muy rápidamente. Es preciso pues, un cierto afán de trascendencia, de huir de la simple anécdota.
En España hemos tenido grandes comiqueros humoristas como Gin e Ivà, cuyos trazos y guiones combinaban por igual un altísimo nivel artístico y una afinada crítica social. El genio absoluto español (según mi opinión) es Carlos Giménez. Este puede, con una facilidad pasmosa, pasar del gag más brillante al drama más desgarrador (algunas de las historias de Barrio lo demuestran).
¿Y respecto a Corben?
Cabe decir que en gran parte de su obra, existe un peculiar sentido de humor. Algunas veces un poco soterrado (Den), y en otras francamente desencadenado (Razar, Pilgor y Denz). Personajes imposibles, caricaturas muy logradas y perversos finales: donde nada es lo que parece, donde el cazador se convierte inevitablemente en presa. En 1983, intentó el salto a los magazine de calidad en un formato de historias de 2 páginas (aquí publicadas en los primeros números del zona 84). Aunque el experimento duró sólo dos historias, en 1995 volvió a insistir en las publicaciones de Penthouse. Al poco tiempo, vendría la etapa de las grandes editoriales, de la aparente sumisión que paradójicamente, le permite mostrar toda la fuerza de su puesta en escena a un ritmo más acelerado, pero con una contundente síntesis de estilo.
Y aquí mostramos un gag de sólo 3 ilustraciones que realizó Rich a principios de los 70.

Por fortuna, hay dibujantes tocados por la varita mágica.





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