Tuesday, June 24, 2008

4 entradas del Diccionario de la Real Academia Española

Maldición.
(Del lat. maledictĭo, -ōnis).
1. f. Imprecación que se dirige contra alguien o contra algo, manifestando enojo y aversión hacia él o hacia ello, y muy particularmente deseo de que le venga algún daño.

Miedo.
(Del lat. metus).
1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.

Narrativo, va.
(Del lat. narratīvus).
4. f. p. us. Habilidad o destreza en narrar o en contar algo.

Recuerdo.
1. m. Memoria que se hace o aviso que se da de algo pasado o de que ya se habló.

4 conceptos clave para entender A memory, una de las tres adaptaciones que incluye Haunt of horror: Lovecraft #1.
Y no se te ocurra girar la página. Estás avisado.




Thursday, June 12, 2008

Mis Corbens preferidos (VI): The scar

Cuando se hace un listado de las mejores obras de un artista, lo más sensato es dejar que pasen los años para decidir si una obra reciente merece figurar en el ránking. Es buena pues, la perspectiva que ofrece el tiempo, para valorar en su justa medida la calidad de una historia, sin permitir ofuscamientos que sesguen momentáneamente la pertinente valoración.
Bueno, pues... Reniego de todo lo dicho anteriormente y me dispongo a prescindir del sentido común y del raciocinio, dejándome guiar únicamente por mis instintos.
En el primer ejemplar de Haunt of horror: Lovecraft, Corben se ha superado a sí mismo. En especial, hay una historia, The scar, basada en el poema Recognition (del libro Fungi from Yuggoth) que puedo asegurar que constituye de lo mejorcito de toda la carrera de Rich.
Pocas veces el paso del tiempo, la ingratitud de la juventud, han quedado tan bien retratados en tan pocas páginas. Con un protagonista de rostro familiar y aventejado que, hallándose perdido en el bosque, encuentra a un joven en la misma situación. Una amenaza desconocida se abatirá sobre ellos y la sombra de la traición acechará constantemente.
Corben, en un estado de gracia sublime (sí, estamos ante un Corben mayor, con mayúsculas), conjuga espectacularidad con profundidad intelectual y moral. El diseño del entorno merece un punto y aparte, que no desvelaremos aquí (venga, ¡hay que comprar el cómic!). Sólo reseñar que la minuciosidad y la efectividad del bosque, dará mucho que hablar al lector. Y no me refiero sólo al fan corbeniano.
La historia da miedo, verdadero terror. Quizás, por que apunta a las acciones irreparables que realizamos en el trascurso de nuestra existencia. Unos errores frutos del egoismo, la prepotencia y la cobardía, que repercuten básicamente contra nosotros mismos.
Un diez absoluto, sin miedo a equivocarme.


Saturday, June 07, 2008

40 años de cómics III


Hace ya unos dos años, animado por la presencia del esencial Diario de Jeremy Brood, decidí abrir un modesto (y, lo admito, más entusiasta que objetivo) blog sobre Corben. Richard había marcado mi adolescencia enormemente y cada mes esperaba con ansia las publicaciones de Toutain. Algunas de ellas, como el Creepy sólo lo compraba cuando aparecía alguna historieta del maestro; otras, como el 84, lo compraba siempre, apareciera lo que apareciera (en su último y agónico año, algunos de sus cómics eran verdaderamente infumables). Cuando el imperio Toutain feneció, perdí la vista a Corben durante algunos años. Un tiempo de sequía en el que prácticamente desconecté totalmente de la narrativa gráfica. Eso sí, de tanto en tanto releía mis bien guardados tebeos: Eisner, Miller, Breccia, Giménez y, naturalemente, Corben, seguían siendo mis autores de cabecera. Pero todo eran relecturas; había desaparecido la novedad, un factor sorpresa que hacía añorar los viejos tiempos llegando al punto de desear olvidar las requeteleídas historias para disfrutarlas de nuevo con la mente virgen (la primera vez que disfruté de Roda y el lobo fue indescriptible).
Hasta que apareció Internet. Y amazon. Y ebay. Un mundo nuevo se abría ante mi y tras mucha paciencia, pude conseguir prácticamente todo sobre los años ocultos (al menos en España) de Corben. Y me percaté que, aunque había simplificado su estilo, su calidad era la misma: el Corben de siempre dispuesto a arrasar desde las grandes editoriales (desafío a cualquier fan de Marvel a que me demuestre que Banner y Cage no son dos de las mejores historias jamás dibujadas del género superheroico).
Y así hasta ahora. Usando el blog como un instrumento de reunión con corbenianos; como un punto de encuentro para intercambiar opiniones, detalles, críticas y estudios sobre algún aspecto de la obra de Rich. Sin apenas tiempo para actualizar el blog (quiero que continúe como un hobby y no como una obligación), pero consiguiendo una periodicidad entre semanal y quincenal. ¿Lo mejor de todo? Pues quizás la comunicación con los expertos Brood y Prades. Y, por supuesto, el contacto con otros blogs.
Y ahora esta semana de homenaje. Cuando el bueno de Jeremy me comentó su intención de celebrar los 40 años de cómics de Corben me pareció una excelente idea. Pero confieso que no pude imaginarme las repercusiones que tendría esta celebración. Esta semana (por asuntos profesionales, estudiantiles y domésticos) ha sido un tanto estresante para mí: pero he disfrutado como un niño. Me lo he pasado estupendamente bien gracias a tantos curradísimos blogs sincronizados por un evento muy significativo y con un objetivo claro: compartir la admiración de la obra corbeniana.

Por todo ello, quisiera agradecer a Jeremy y a todos los blogueros por esta movida.

Gracias a todos. ¡Y a celebrar pronto los 50 años!

Tuesday, June 03, 2008

40 años de cómics II


Los comienzos de Rich en el mundo de los cómics no fueron fáciles. Era el punto álgido de la época underground y Corben, aunque primero se lanzó a colaborar en diversas publicaciones, pronto se animó a editar Fantagor. Un cómic underground donde colaboraría con sus amigos y que vería obras magistrales como: Razar, El crepúsculo de los perros y Gatitos para Christian.
El resultado económico fue catastrófico: tuvo que malvender los miles de ejemplares impresos.
Suerte que un tal Sr. Warren le echaría pronto las redes...

Sunday, June 01, 2008

40 años de cómics

Allá por 1968, un joven dibujante americano se hallaba inmerso en un trabajo que no le satisfacía: dibujaba maquinaria industrial y agrícola realizando complicados despieces más en la línea de un delineante que en la de un artista. Para paliar su evidente frustación, buscó tiempo debajo de las piedras a costa múltiples horas de sueño y, aprovechando los medios de su puesto de trabajo, dibujó fotograma a fotograma un cortometraje de animación sobre un musculado calvo. El resultado fue tan satisfactorio que ganó un premio en Japón.
Se había abierto la caja de pandora. Y poco después, en una irrefrenable tormenta creadora y con la ayuda del guionista Dennis Cunningham, llevó a buen puerto The Plague, un sobrecogedor relato gráfico en la que se aunaban la caza de brujas con los estragos causados por la bacteria Yersinia Pestis.

El resto es leyenda.